Altolandon: vinos de alta montaña a 1.100 metros en el corazón de Cuenca

Hay bodegas que se explican por las personas que las fundaron. Altolandon se explica por el lugar donde está.
A 1.100 metros de altitud, en Landete, en un punto donde convergen las provincias de Cuenca, Valencia y Teruel, la finca de 200 hectáreas de Altolandon ocupa el punto más alto de su entorno. La bodega está en el centro de la finca. El viñedo la rodea. Y la altitud lo condiciona todo.
Altolandon participa en FINE #WineTourism Marketplace 2026, que se celebra en Valladolid los días 3 y 4 de marzo.
Lo que hace la altitud a una uva
A mayor altura, la radiación solar es más intensa y la amplitud térmica entre el día y la noche aumenta. Las uvas maduran de forma lenta y prolongada en los últimos meses del ciclo. El resultado son granos pequeños, con más hollejo que pulpa y una concentración de taninos, aromas y acidez que no se obtiene en cotas más bajas.
Más acidez significa mayor capacidad de guarda. Más taninos, más estructura. Más amplitud térmica, más complejidad aromática.
Los suelos son pobres, franco-arenosos y pedregosos, lo que obliga a las raíces a competir y a la planta a concentrar su energía en el fruto. La densidad de plantación es de 4.000 cepas por hectárea, con rendimientos limitados a un máximo de 1,5 kilogramos por cepa. Las variedades cultivadas incluyen Malbec, Syrah, Garnacha, Merlot, Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc en tintas, y Chardonnay y Moscatel Petit-Grain en blancas.
Todo el cultivo es ecológico y certificado. Sin pesticidas, sin abonos químicos, sin aditivos en bodega. Los vientos de altura limpian el aire y mantienen los viñedos en condiciones sanitarias óptimas de forma natural.
De la tinaja a la barrica: mínima intervención en bodega
La fermentación alcohólica es espontánea: sin levaduras añadidas, solo la levadura autóctona de cada cosecha. El mosto permanece en contacto con las pieles entre dos y tres semanas en depósitos de acero inoxidable de 6.000 litros, con temperatura controlada. Después, el vino va directamente a barrica de roble francés de 225 y 300 litros, donde realiza la fermentación maloláctica de forma natural.
La crianza en barrica oscila entre 8 y 24 meses según el vino. Las barricas no se utilizan más de cuatro veces. Tras el embotellado, el vino reposa un mínimo de 8 meses antes de salir al mercado.
Una visita que empieza en el viñedo y termina en la copa
La propuesta enoturística de Altolandon es directa y sin artificios, como sus vinos. La visita guiada recorre la bodega desde su origen: explicación del proyecto, sala de depósitos, tinajas, nave de crianza y degustación de tres vinos. Dura entre una hora y una hora y media.
En FINE 2026, Altolandon presenta al mercado internacional una bodega que ha convertido las condiciones extremas de la alta montaña conquense en su principal argumento de calidad. La altitud no es aquí un dato geográfico. Es la razón de ser de cada botella.
