Hay lugares que cuentan historias, y hay quienes saben escucharlas. De esa intuición nace Wild Frame, la consultora creada por tres de los Location Managers más reconocidos de España: Enrique Gutiérrez del Álamo, Fran Castro y Lluna Juvé.
Tras más de dos décadas recorriendo el mundo audiovisual —de montañas nevadas a ciudades imposibles—, decidieron unir su experiencia para dar forma a un proyecto común: una consultora que entiende la localización como algo más que un escenario. Para Wild Frame, cada lugar es una decisión creativa, estratégica y emocional.
Su propósito es claro: poner la mirada del cine al servicio de los territorios y de quienes los filman, ayudando a conectar historias con espacios capaces de potenciarlas.
El trío fundador ha liderado la supervisión y jefatura de localizaciones en producciones tan reconocidas como La sociedad de la nieve, 30 monedas, La casa de papel, Las chicas del cable, Santuario, Berlín o Cuando nadie nos ve. Su trabajo ha contribuido a consolidar la imagen de España como un territorio cinematográfico por excelencia: diverso, preparado y con una red profesional a la altura de los grandes rodajes internacionales.
En unos días, la firma participará en Shooting Locations Marketplace, que se celebrará en Valladolid los días 15 y 16.
La localización como lenguaje
Wild Frame nació de una idea sencilla pero poderosa: una localización no es solo un lugar, sino un punto de vista. Desde su área de Diseño de Localizaciones Cinematográficas, la firma acompaña a productoras y directores en todas las fases de sus proyectos, ofreciendo asesoramiento estratégico, scouting, diseño de equipos, presupuestos y negociación de acuerdos.
Su método parte de una convicción: que la creatividad y la técnica no son opuestas, sino complementarias. Cada decisión espacial influye en la narrativa, la logística y el resultado final de una obra.
«La creatividad está en ver lo que los demás no ven», dice Fran Castro, resumiendo la filosofía del grupo. Para Lluna Juvé, su labor se define como “una mirada salvaje y una mente disciplinada para encontrar lugares que cuentan historias”. Esa combinación de intuición y rigor define el ADN de Wild Frame: observar con libertad y actuar con precisión.
Más allá del componente artístico, la consultora aporta una gestión meticulosa de presupuestos, calendarios y equipos, así como una sólida experiencia negociadora con administraciones, empresas o propietarios particulares. «La magia del cine sucede cuando hay confianza y colaboración», recuerda Enrique Gutiérrez del Álamo.
Wild Frame también se ha adentrado en el territorio de la producción virtual, integrando localizaciones reales en entornos digitales. Desde la captura de imágenes hasta su aplicación en platós virtuales, ayudan a trasladar la esencia del territorio al universo digital, ampliando las posibilidades creativas mientras se optimizan costes y desplazamientos.
Territorios que inspiran historias
El trabajo de Wild Frame no se limita a la producción audiovisual. La consultora también asesora a instituciones y administraciones públicas interesadas en posicionar su territorio como destino cinematográfico.
Su labor consiste en identificar las mejores localizaciones, crear catálogos adaptados a las necesidades reales de la industria y ajustar los procedimientos administrativos a los estándares internacionales. El objetivo: convertir la llegada de un rodaje en una oportunidad de desarrollo económico, cultural y sostenible.
En cada proyecto, Wild Frame promueve un equilibrio entre la ficción y el territorio, analizando los beneficios y desafíos que implica una producción para asegurar un impacto positivo y duradero. Su enfoque combina análisis técnico con sensibilidad medioambiental, apostando por un modelo de rodaje más consciente y respetuoso.
A esta visión se suma su compromiso con la formación. Los tres miembros imparten cursos sobre el oficio de localizador, compartiendo con nuevas generaciones el conocimiento que solo se adquiere con años de rodajes, negociación y kilometraje.
Porque, al final, Wild Frame no solo busca localizaciones: busca sentido en los lugares. Y cuando un espacio y una historia se encuentran, el cine deja de ser solo imagen: se convierte en memoria.